Uso de Fármacos Antiepilépticos en pacientes hospitalizados

La vía de administración recomendada para pacientes con epilepsia ingresados en un centro hospitalario sigue siendo la vía oral. Sin embargo, en ocasiones no resulta posible por el estado general del paciente o por otras circunstancias. En estos casos podemos utilizar la vía intravenosa, sin embargo, es reducido el número de fármacos disponibles con esta presentación en comparación con el gran arsenal terapéutico de antiepilépticos por vía oral. Los más utilizados son el ácido valproico, el levetiracetam y la lacosamida, cuya equivalencia es la misma entre la vía oral y la intravenosa. La dosis total diaria de ácido valproico debe administrarse en forma de perfusión continua.

Se detallan a continuación los fármacos antiepilépticos disponibles para utilización parenteral.

Fármacos antiepilépticos en formulación intravenosa:

Fenobarbital (Luminal): Ampollas 200 mg/1 ml

Fenitoína (Fenitoína Rubio): Ampollas 100 mg/2 ml y 250 mg/5 ml

Ácido valproico (Depakine): Vial 400 mg (+ ampolla 4 ml)

Clonazepam (Rivotril): Ampollas 1 mg/1 ml

Levetiracetam (Keppra): Vial 100 mg/ml (5 ml)

Lacosamida (Vimpat): Vial 10 mg/ml (20 ml)

Brivaracetam (Briviact): Vial 10 mg/ml (5 ml)

En otras ocasiones sí es posible la vía oral pero el paciente presenta disfagia, ya sea de base en relación con diferentes patologías (neurológica, neuromuscular, local, etc.) o su aparición puede suceder o empeorar durante el ingreso. En este caso existen formulaciones de fármacos antiepilépticos en solución o en sobre que ayudan a su administración, también en caso de ser portadores de sonda nasogástrica o gastrostomía percutánea. Se detallan a continuación los fármacos antiepilépticos disponibles en el mercado con este fin, y que pueden ser también de interés de cara al manejo ambulatorio. Hay que tener en consideración que algunos de los mencionados no son de empleo habitual y sus indicaciones son muy restringidas, como por ejemplo estiripentol en el síndrome de Dravet, felbamato y rufinamida en el síndrome de Lennox-Gastaut, y vigabatrina en el síndrome de West. Además, algunos de ellos se suministran en forma de medicación extranjera, como el felbamato y la etosuximida (en forma de jarabe), y no todos los mencionados pueden estar disponibles en todos los centros hospitalarios.

Fármacos antiepilépticos en solución oral:

Fenitoína (Epanutin): Suspensión oral 30 mg/5 ml (frasco 500 ml)

Etosuximida (Zarontin): Jarabe 250 mg/5 ml (frasco 200 ml)

Ácido valproico (Depakine): Solución oral 200 mg/ml (frasco 40 ml)

Clonazepam (Rivotril): Gotas 2.5 mg/ml (frasco 10 ml)

Felbamato (Taloxa): Suspensión oral 600 mg/5 ml (frasco 230 ml)

Oxcarbazepina (Trileptal): Suspensión oral 60 mg/ml (frasco 250 ml)

Levetiracetam (Keppra): Solución oral 100 mg/ml (frasco de 150 y 300 ml)

Rufinamida (Inovelon): Suspensión oral 40 mg/ml (frasco 460 ml)

Perampanel (Fycompa): Suspensión oral 0.5 mg/ml (frasco 340 ml)

Brivaracetam (Briviact): Solución oral 10 mg/ml (frasco 300 ml)

 

Fármacos antiepilépticos en sobre:

Vigabatrina (Sabrilex): Sobres 500 mg

Levetiracetam (Levetiracetam Exeltis): Sobres granulados 250, 500, 750, 1000 mg

Levetiracetam (Laurak): Sobres granulados 250, 500, 750, 1000 mg

Estiripentol (Diacomit): Sobres 250 mg

 

Cabe también mencionar aquella situación en la cual pacientes con epilepsia farmacorrefractaria se encuentran recibiendo tratamiento anticomicial crónico en politerapia, y que no disponen de su medicación habitual y no se encuentra disponible en la guía farmacoterapéutica hospitalaria. En este caso debería emplearse un esquema de tratamiento lo más similar posible al habitual, basándose en los mecanismos de acción de dichos fármacos. Por ejemplo, para un paciente que reciba acetato de eslicarbazepina podría emplearse en su lugar oxcarbazepina o lacosamida, ambos bloqueantes del canal de sodio. En caso de estar recibiendo brivaracetam, se podría utilizar levetiracetam en su lugar, pues ambos fármacos actúan a nivel de la vesícula presináptica SV2A. En estas situaciones la recomendación es solicitar una valoración a Neurología para ajuste de tratamiento y dosis a emplear.

Finalmente, debe remarcarse que todo cambio en el tratamiento anticomicial habitual del paciente implica un mayor riesgo de descompensación epiléptica, por lo que se debe tratar de emplear la vía oral en la medida de lo posible en caso de que no exista alternativa intravenosa, y aportar existencias de dichos fármacos disponibles en domicilio con el fin de mantener el tratamiento habitual con el menor grado de modificación.

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