MI NEURÓLOGO ME HA SOLICITADO UN ELECTROENCEFALOGRAMA (EEG). ¿QUÉ DEBO SABER?

Concepto general

El electroencefalograma (EEG), también conocido como videoelectroencefalograma (VEEG o vídeo-EEG), es una prueba no invasiva que permite estudiar la actividad eléctrica cerebral. Aunque tiene diferentes aplicaciones, la más frecuentes es el estudio de las ondas cerebrales en pacientes que sufren epilepsia o han padecido una crisis epiléptica.

¿Cómo se realiza la prueba?

El estudio suele realizarse en un laboratorio de Neurofisiología.

Existen diferentes formas de realización, aunque todas ellas se basan en la colocación de una serie de electrodos repartidos alrededor de la cabeza, con el fin de registrar la actividad cerebral en los distintos lóbulos cerebrales. Una de las formas más comunes consiste en colocar un gorro en la cabeza que lleva incorporados los electrodos en las posiciones adecuadas. También se le puede colocar un dispositivo para registrar los latidos cardíacos de forma simultánea. El gorro dispone de una serie de cables conectados a un amplificador para incrementar la señal obtenida y todo ello se visualiza a su vez en tiempo real en un equipo informático, donde permanece grabado el estudio.

¿Cómo se desarrolla la prueba?

El EEG es una prueba indolora. Una vez finalizado el montaje, el paciente permanecerá sentado en un sillón o cama, en un ambiente relajado, durante aproximadamente 20-30 minutos, tiempo en el cual el equipo se encuentra registrando la actividad cerebral. También puede realizarse un estudio más prolongado según indicaciones de su médico.

En muchos casos, la prueba incorpora un equipo de vídeo para registrar posibles síntomas en el paciente y poder correlacionarlo con las alteraciones cerebrales detectadas.

A lo largo del estudio se le pedirá que realice diferentes maniobras que permiten identificar posibles cambios en la actividad eléctrica cerebral. Éstas incluyen:

Apertura y cierre de ojos de forma intermitente

Hiperventilación: Consiste en inspirar y espirar de forma profunda durante el tiempo que se le indique.

Estimulación luminosa intermitente: Se le aplican pulsos intermitentes de luz a diferente frecuencia enfocando directamente a los ojos.

No todos los EEG se realizan de igual manera, sino que se trata de estudios dinámicos que pueden irse adaptando y modificando según la situación clínica del paciente y sospecha clínica. Por ejemplo, existe un tipo de crisis epilépticas conocidas como crisis reflejas, en las cuales los pacientes presentan manifestaciones epilépticas ante estímulos muy concretos, como por ejemplo luces parpadeantes. En este caso se puede aplicar al paciente el estímulo concreto con el fin de registrar y analizar los cambios cerebrales que se produzcan.

¿Quién debe realizar esta prueba?

No existe límite de edad para su realización y también se utiliza en niños desde muy temprana edad. Es una prueba que puede repetirse en más ocasiones si su médico lo considera necesario. Tiene diferentes aplicaciones, aunque la principal es el estudio de la epilepsia o también episodios paroxísticos transitorios mal definidos en los cuales se sospecha un posible trasfondo epiléptico.

¿Qué información aporta esta prueba?

El EEG consiste en un análisis dinámico de las ondas cerebrales. En condiciones normales existen diferentes ritmos cerebrales según la localización, que pueden verse modificados en situaciones patológicas. Uno de los principales objetivos del estudio consiste en detectar anomalías epileptiformes en determinada área cerebral o bien en la totalidad del cerebro, lo cual permite aproximar el diagnóstico de un tipo de epilepsia u otro, y que resulta relevante a la hora de escoger un tratamiento o incluso tomar la decisión de tratar o no a un paciente con fármacos antiepilépticos. Su médico tratará de relacionar las anomalías obtenidas en el EEG con el resto de estudios realizados (fundamentalmente resonancia magnética cerebral) y los síntomas padecidos, con el fin de establecer un diagnóstico preciso. Hay que tener en cuenta que pacientes con epilepsia pueden no mostrar anomalías en el EEG durante el tiempo de registro, lo cual no invalida el diagnóstico de epilepsia. Y por el contrario, existen personas que muestran anomalías en un EEG sin haber padecido nunca manifestaciones de tipo epiléptico, por lo que resulta de importancia la valoración de su médico y seguir las recomendaciones que le indique.

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